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Federica Ilaria Fornaciari reivindica el arte de quedarse cuando amar también significa dar espacio

La autora publica El arte de quedarse, un ensayo de mirada mediterránea que reflexiona sobre los vínculos, la vulnerabilidad y la capacidad de acompañar al...

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La autora publica El arte de quedarse, un ensayo de mirada mediterránea que reflexiona sobre los vínculos, la vulnerabilidad y la capacidad de acompañar al otro sin dejar de ser uno mismo.

CÍRCULO ROJO - ¿Por qué somos capaces de negociar una operación empresarial compleja y, sin embargo, nos cuesta sostener una conversación difícil a las once de la noche? La pregunta acompaña desde hace años a Federica Ilaria Fornaciari y encuentra ahora un espacio literario en El arte de quedarse, publicado por Editorial Círculo Rojo. La obra propone una reflexión sobre el amor alejada de fórmulas y certezas, recorriendo sus distintas etapas: el comienzo, la idealización, los silencios, la vulnerabilidad, las heridas, la pérdida y, finalmente, la posibilidad de construir un vínculo más sereno y consciente. 

Fornaciari parte de una idea sencilla pero incómoda: en una época en la que marcharse puede entenderse como una expresión inmediata de libertad, quedarse también puede constituir una decisión. No se trata de permanecer a cualquier precio, sino de aprender a distinguir entre sostener y retener, entre acompañar y asfixiar. El ensayo habla así de un amor que «aprende a respirar», capaz de conceder espacio al otro, aceptar sus propios tiempos y comprender que la distancia o el silencio no tienen por qué significar ausencia. 


Con una escritura de marcada sensibilidad mediterránea, la autora sitúa muchas de sus reflexiones en escenarios reconocibles: plazas, cocinas, estaciones, conversaciones nocturnas o mensajes que nunca llegan. El libro no pretende ofrecer recetas ni conclusiones definitivas, sino escenas y preguntas en las que el lector pueda reconocerse. En ese recorrido, la vulnerabilidad adquiere especial importancia: el vínculo comienza a transformarse cuando las máscaras desaparecen y dos personas son capaces de mostrarse imperfectas sin que esa fragilidad implique necesariamente una huida. 

«Sabemos cerrar operaciones de millones y no sabemos decirle a alguien que nos hemos sentido solos», afirma Fornaciari. Su trayectoria profesional se ha desarrollado precisamente en ámbitos vinculados con la estrategia, el liderazgo y las relaciones humanas. Fundadora y CEO de SenYours Consulting, asesora ejecutiva y consejera independiente, se ha formado en IE Business School e IESE y ha sido reconocida por Forbes España en distintas categorías. 

Esa experiencia profesional dialoga ahora con una dimensión deliberadamente íntima. La propia obra presenta a una mujer acostumbrada a desenvolverse en el mundo de las fusiones y la estrategia que, fuera de él, dirige la mirada hacia las grietas de las relaciones personales. El arte de quedarse convierte esa aparente contradicción en su punto de partida: comprender por qué resulta tan difícil aplicar a nuestros vínculos la escucha, la paciencia y el cuidado que asumimos como imprescindibles en otros ámbitos de la vida.

SINOPSIS 

Hay amores que se terminan. Y otros que, incluso después de romperse, siguen respirando dentro de nosotros.

En El arte de quedarse, Federica Ilaria Fornaciari escribe sobre todo eso que casi nunca sabemos explicar: el vértigo del comienzo, los silencios que duelen más que una despedida, la necesidad de quedarse cuando lo fácil sería huir. A través de escenas íntimas, recuerdos cotidianos y una mirada profundamente mediterránea, la autora construye un ensayo emocional donde el amor no aparece como un ideal perfecto, sino como una experiencia humana, frágil y transformadora.

Entre plazas del sur, conversaciones a medianoche, heridas que dejan huella y reconciliaciones silenciosas, este libro habla de todos los que alguna vez amaron demasiado, perdieron algo importante y, aun así, encontraron la manera de volver a empezar. Porque aquí el amor no se mide por cuánto dura, sino por lo que deja.

Con una voz honesta y cercana, Federica mezcla sensibilidad y lucidez para recordarnos algo esencial: que quedarse —en una relación, en una memoria o en uno mismo— también puede ser una forma de valentía.

Un libro para quienes entienden que algunas historias no desaparecen nunca. Solo aprenden a respirar.

AUTORA

Federica Ilaria Fornaciari nació en Italia y vive en Madrid. Entre esas dos orillas —y São Paulo, y Milán, y las que vinieron después— ha ido tejiendo un corredor entre Italia, España y Latinoamérica que hace tiempo dejó de ser un mapa profesional para convertirse en una manera de mirar.

Ha pasado diecisiete años allí donde las cosas cambian de forma. Empezó en Jakala y Bain & Company, donde descubrió que casi todo problema empresarial es, si se rasca un poco, un problema humano mal formulado. Siguió con experiencias en Brasil, así como en Yoox Net-a-Porter y Kering por toda Europa; entró en el mundo de la alta dirección de la industria de la comunicación en WPP, Havas Media Group y WAM Global. Hoy es fundadora y CEO de NoBrainer Partners —desde donde acompaña fusiones, adquisiciones y levantamientos de capital entre el sur de Europa y Latinoamérica— y de SenYours Consulting. Es advisor global de Business & Strategy de Contents.com, consejera independiente y asesora de firmas como Pard Group, Devesa y Huete & Co.

Da clase desde hace años en IE Madrid, en la LIUC de Varese y en otras instituciones, donde sus alumnos la han votado en siete ocasiones como Best Professor. Forbes la ha incluido en varias de sus listas españolas: mujeres, comunicación, medios y productividad. Es autora del modelo de liderazgo relacional IES–BBPP y del marco The CEO as a Brand Operating System, dos maneras distintas de decir lo mismo: que ninguna organización se sostiene sobre estructuras, sino sobre vínculos, y que los vínculos —a diferencia de las estructuras— no se diseñan; se cuidan.

Nada de eso explica este libro. Y, a la vez, lo explica todo.

Porque El arte de quedarse nace de lo otro: de las plazas, de las esperas, de los mensajes que no llegaron, de las cocinas donde alguien confesó un miedo y otro decidió no moverse. De diecisiete años preguntándose por qué sabemos negociar una fusión y no sabemos sostener una conversación difícil a las once de la noche. De la sospecha —muy del Sur— de que irse siempre ha tenido mejor prensa que quedarse, y de que eso ha sido un error de cálculo colectivo.

Este es su segundo libro. Llevaba escribiéndolo, sin saberlo, toda la vida.

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