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´Los Gracilianos´; la memoria de una estirpe que hizo de bravura una forma de ser

Vicente Sánchez López reconstruye en Los Gracilianos. Personalidad propia la historia de una de las ganaderías más emblemáticas del campo charro a través...

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Vicente Sánchez López reconstruye en Los Gracilianos. Personalidad propia la historia de una de las ganaderías más emblemáticas del campo charro a través de documentos, fotografías inéditas, genealogías y los recuerdos de una familia que convirtió su apellido en sinónimo de toro bravo.

CÍRCULO ROJO - Hay apellidos que sobreviven a quienes los llevaron porque terminan nombrando algo más grande que una familia. En el campo bravo salmantino, Pérez-Tabernero es uno de ellos. Y dentro de esa genealogía, el nombre de Graciliano adquirió una categoría propia: la de una manera de criar el toro, de entender la tierra y de relacionarse con una Fiesta que durante buena parte del siglo XX encontró en Salamanca uno de sus territorios fundamentales.

A recuperar ese mundo dedica Vicente Sánchez López Los Gracilianos. Personalidad propia, publicado por Editorial Círculo Rojo. El volumen se adentra en la historia de la ganadería fundada por Graciliano Pérez-Tabernero Sanchón y continuada por sus hijos Casimiro, Fernando, Graciliano y Guillermo. No lo hace únicamente desde la sucesión de fechas y festejos, sino desde la voluntad de reconstruir una cultura familiar y ganadera hoy ya desaparecida.


El origen del libro tiene, de hecho, algo de deuda personal. Hace cerca de dos décadas, después de una charla sobre las grandes ganaderías del Campo Charro, Sánchez López conoció a Graciliano Pérez-Tabernero Lequerica. Aquel encuentro terminó llevándolo hasta la casa familiar de Matilla de los Caños, convertida casi en un archivo doméstico de la historia del toro: libros ganaderos, álbumes, fotografías y recuerdos de una época que permanecía encerrada entre aquellas paredes. Con el tiempo llegaron las conversaciones y una frase recurrente: allí había material para escribir un libro.

El proyecto tardaría años en completarse. Durante el proceso fallecieron primero Graciliano Pérez-Tabernero Lequerica, en enero de 2024, y después su esposa, Paloma de Nardiz. El libro acabó así adquiriendo una dimensión que rebasa la investigación histórica para convertirse también en homenaje: a ellos, a la familia y a una casa ganadera cuya memoria corría el riesgo de quedar dispersa entre documentos y recuerdos.

Sánchez López sigue el rastro de la vacada desde el decisivo cambio de rumbo que se produjo con la incorporación de reses procedentes del conde de Santa Coloma y del marqués de Albaserrada. En 1920 llegaron a Salamanca más de un centenar de animales que acabarían transformando la ganadería y contribuyendo a fijar un tipo de toro propio. De aquella selección surgirían los llamados «gracilianos», animales asociados durante décadas a una bravura, poder y personalidad reconocibles.

A partir de ahí, el libro atraviesa más de cuarenta años de historia: los grandes éxitos de las décadas de 1920 y 1930, la relación privilegiada con la plaza de San Sebastián, el resurgir posterior, las ventas a otras ganaderías y el progresivo ocaso hasta la venta de la vacada en 1968. Por sus páginas aparecen también nombres fundamentales de la historia del toreo y episodios que pertenecen ya a su iconografía, como aquella tarde madrileña de mayo de 1928 en la que Manuel Jiménez «Chicuelo» construyó frente a Corchaíto una de las faenas señaladas de su trayectoria.

Pero uno de los principales valores de Los Gracilianos está en aquello que normalmente permanece fuera de las crónicas. Sánchez López incorpora fotografías inéditas, curiosidades, episodios poco conocidos, relaciones familiares y comerciales y documentación procedente de los propios libros ganaderos. Especial importancia adquieren los árboles genealógicos de animales históricos y los listados de vacas vendidas a otros criadores, que permiten seguir la transmisión de determinadas familias y comprender hasta qué punto la sangre graciliana se extendió más allá de la ganadería original.

El resultado aspira así a interesar al aficionado taurino, pero no exclusivamente a él. Detrás del seguimiento minucioso de toros, sementales, tentaderos, plazas y temporadas aparece el retrato de una sociedad rural, de sus códigos y de una familia ligada durante generaciones a una determinada idea del campo. El propio título, Personalidad propia, funciona en ese sentido como declaración de intenciones.

Porque la historia que Sánchez López recupera es también la de un mundo que dejó de existir tal como fue conocido. El autor cierra el volumen evocando aquellos años sin idealizarlos: otros tiempos, otras gentes y otra manera de vivir, ni necesariamente mejor ni peor, pero sí marcada por una identidad difícil de reproducir. Una época, escribe, con una «personalidad propia» cada vez más escasa.

Publicado en septiembre de 2026, Los Gracilianos. Personalidad propia supone además el regreso de Vicente Sánchez López a Editorial Círculo Rojo, con la que ya había trabajado en Verde y Oro, ¡Coquilla!. El autor, que publicó su primer libro en 2011, vuelve ahora a mirar hacia el Campo Charro para rescatar no solo una ganadería legendaria, sino la memoria que dejó detrás: la de unos toros, unos hombres y un apellido que durante décadas significó, sencillamente, bravura.

AUTOR

Vicente Sánchez López nació en Salamanca, aunque se crio en el pequeño pueblo charro de Alba de Yeltes. Cursó sus estudios primarios en el Colegio Salas Pombo de Sancti-Spíritus para, posteriormente, continuar su formación en el Instituto Fray Diego Tadeo de Ciudad Rodrigo. Fue allí donde comenzó a aficionarse y a empaparse de todo lo relacionado con el campo bravo y su historia.

Años más tarde tuvo, según sus propias palabras, la inmensa fortuna de que en su camino se cruzara una persona que fue muy importante para él: Alfonso Navalón, de quien aprendió a descifrar muchas de las reacciones de un toro en la plaza y quien terminó de inocularle ese veneno que es la afición a los toros.

Al mismo tiempo dio sus primeros pasos en el mundo de la escritura y sus primeros artículos taurinos aparecieron en el desaparecido Tribuna de Salamanca. También fue pregonero del Club Taurino de Calahorra en 2007. Desde entonces ha participado en numerosas charlas de aficionados en lugares tan diversos como Calasparra, Arévalo, Salamanca, Madrid, Estella, Sevilla, El Espinar, Valencia, Coria, Bilbao, Villavieja de Yeltes, Arenas de San Pedro, Villaseca de la Sagra, Garlin (Francia), Rueda, Barcelona, Pamplona o Montemayor de Pililla.

En junio de 2011 presentó su primer libro, El Toro de Salamanca. Pasado, presente y futuro del Campo Charro, con el que repasa parte de la historia ganadera de Salamanca y sus hierros más destacados. En febrero de 2015 fue pregonero de la Asociación Charra del Caballo en el Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo, su segunda tierra, y en diciembre de 2017 vio la luz su segundo libro, Verde y Oro: ¡Coquilla!. En septiembre de 2021 apareció El Toro Charro, una obra en la que llevaba tiempo trabajando, pues constituye una ampliación y actualización de su primer libro, a la que añadió algunas de las vacadas menos conocidas del Campo Charro.

Ahora sale a la luz su proyecto más personal: Los Gracilianos. Personalidad propia. Casi trescientas páginas dedicadas a una ganadería de leyenda…

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