Un 29% de los menores en el Estado español reconoce sentirse 'enganchado' a las redes sociales, aunque solo un 4% lo considera un problema. Así lo asegura un estudio realizado por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra para ICMEDIA. La investigación, llevada a cabo por Patricia San Miguel, Cristina Sánchez-Blanco, Ángel Arrese y Rocío Elizaga, se basa en 2.020 encuestas a menores de 8-18 años, proporcionando una visión detallada de sus hábitos digitales y percepciones emocionales.
El estudio revela que las redes sociales se han convertido en una parte integral del ocio y socialización juvenil. Plataformas como YouTube, TikTok, Instagram y WhatsApp lideran el tiempo de uso. A pesar de que la publicación de contenido es menos frecuente, casi la mitad de los adolescentes sube fotos al menos una vez al mes. Este comportamiento refleja cómo las redes sociales influyen en la vida diaria de los jóvenes.
Ansiedad por desconexión y ciberagresión en aumento
Entre los 8 y 12 años, el 29% de los niños y el 23% de las niñas utilizan redes sociales entre 1 y 2 horas al día. El control parental es más evidente en estas edades, mientras que en la adolescencia predomina un uso más autónomo. La ansiedad por desconexión comienza a edades tempranas, con el 18% de los niños declarando sentirse nerviosos cuando no pueden revisar sus cuentas. Este patrón se intensifica en la adolescencia, donde se observan formas de ciberagresión como insultos, burlas y la difusión no consentida de imágenes.
El estudio también concluye que no existen diferencias significativas en el uso de redes sociales entre quienes estudian en colegios públicos o privados. La gestión de las redes en el hogar no varía sustancialmente entre estos grupos, lo que sugiere que otros factores pueden influir más en los hábitos digitales de los menores. Esta homogeneidad en el uso de redes sociales destaca la universalidad de su impacto en la juventud.
Recomendaciones para un uso crítico y acompañado
Para contrarrestar los riesgos asociados al uso de redes sociales, los autores del estudio recomiendan retrasar el acceso a las mismas, reforzar la educación emocional y digital en el hogar y las aulas, y exigir a las plataformas 'más algoritmos de bienestar y menos de enganche'. La clave no está solo en limitar tiempos, sino en fomentar un uso crítico y acompañado que priorice el bienestar emocional sobre la hiperconexión.
Este estudio es parte de un esfuerzo más amplio para promover la implementación de la Carta de Derechos Digitales, cuyo objetivo es adaptar los derechos existentes en el ámbito físico a los desafíos tecnológicos actuales. La iniciativa, impulsada por Red.es y el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, busca asegurar el cumplimiento de estos derechos y fortalecer la democracia en la era digital.




