Pasaron de ser viviendas de protección oficial a cambiar de manos una y otra vez, y sus inquilinos aseguran que nunca han sabido a quién pertenecían. Es la situación que denuncian los vecinos de 19 viviendas de Fitero y 47 de Cintruénigo, que, junto al Sindicato de Vivienda de Haritu, han decidido organizarse y convocan mañana, sábado 17 de octubre, una asamblea informativa abierta a toda la ciudadanía.
Una historia de propietarios cambiantes
Según relatan los vecinos y el sindicato, los inmuebles fueron construidos hace unos veinte años por constructoras privadas y, por su finalidad social, recibieron subvenciones y ayudas públicas directas, además de incentivos fiscales. En el último año, aseguran, perdieron definitivamente la calificación de vivienda de protección oficial y empezaron a pasar por distintos bancos, inmobiliarias y fondos de inversión. Entre los nombres que citan figuran Banco Santander, Altamira, Cerberus, Global Pantelaria, Apollo y Solvia.
Esa sucesión de titulares, denuncian, ha dejado a los inquilinos sin saber quién es el propietario ni qué ocurrirá con sus contratos. Hablan además de subidas progresivas e injustificadas del alquiler, de un deterioro de los edificios por falta de mantenimiento y de procedimientos de desahucio que, afirman, han dejado a familias en la calle. En los inmuebles viven, según los convocantes, familias trabajadoras, menores y personas mayores. También critican que las administraciones públicas no les hayan dado información ni respuestas suficientes.
Cintruénigo avanza, Fitero sigue en el aire
En Cintruénigo, la organización vecinal y el Sindicato de Vivienda de Haritu sostienen que han logrado paralizar los procedimientos de desahucio de las 47 viviendas y abrir una negociación para firmar nuevos contratos asequibles y de larga duración con la nueva propiedad.
En Fitero el panorama es muy distinto. Los vecinos explican que la gestión de las 19 viviendas la mantiene Solvia, empresa que vinculan al fondo de inversión Intrum, mientras que la propiedad correspondería al fondo Cerberus y a Banco Santander, a través de Global Pantelaria. Según su versión, estos titulares se niegan a renovar los contratos de alquiler y han iniciado varios procedimientos de desahucio, con la intención, afirman, de vender después las viviendas.
«Un modelo de vivienda que prioriza la rentabilidad»
Los vecinos y el sindicato quieren que su caso se entienda como algo más que un conflicto local. Aseguran que lo que sucede en ambos municipios no es un problema aislado, sino la consecuencia de «un modelo de vivienda que prioriza la rentabilidad económica por encima de las personas y su derecho a una vida digna».
A las administraciones públicas les reclaman medidas urgentes para frenar la especulación inmobiliaria, garantizar alquileres asequibles y de larga duración y paralizar todos los procedimientos de desahucio. Piden también recuperar las viviendas que han perdido la calificación de protección oficial e incorporarlas al parque público para que cumplan su función social de forma permanente. En su opinión, el avance logrado en Cintruénigo demuestra que la movilización da resultados, pero insisten en que hace falta una actuación inmediata de los poderes públicos para evitar que más inquilinos sean expulsados de sus hogares.
Asamblea este sábado en Fitero
Para dar a conocer la situación y compartir la lucha de ambos municipios, los vecinos de Fitero y Cintruénigo y el Sindicato de Vivienda de Haritu han convocado una asamblea informativa para este sábado, 17 de octubre, a las 12:00 horas en el Teatro Calatrava de Fitero. La cita está abierta a todas las personas que quieran conocer la situación y apoyar la defensa del derecho a una vivienda digna.
Pasaron de ser viviendas de protección oficial a cambiar de manos una y otra vez, y sus inquilinos aseguran que nunca han sabido a quién pertenecían. Es la situación que denuncian los vecinos de 19 viviendas de Fitero y 47 de Cintruénigo, que, junto al Sindicato de Vivienda de Haritu, han decidido organizarse y convocan mañana, sábado 17 de octubre, una asamblea informativa abierta a toda la ciudadanía.
Una historia de propietarios cambiantes
Según relatan los vecinos y el sindicato, los inmuebles fueron construidos hace unos veinte años por constructoras privadas y, por su finalidad social, recibieron subvenciones y ayudas públicas directas, además de incentivos fiscales. En el último año, aseguran, perdieron definitivamente la calificación de vivienda de protección oficial y empezaron a pasar por distintos bancos, inmobiliarias y fondos de inversión. Entre los nombres que citan figuran Banco Santander, Altamira, Cerberus, Global Pantelaria, Apollo y Solvia.
Esa sucesión de titulares, denuncian, ha dejado a los inquilinos sin saber quién es el propietario ni qué ocurrirá con sus contratos. Hablan además de subidas progresivas e injustificadas del alquiler, de un deterioro de los edificios por falta de mantenimiento y de procedimientos de desahucio que, afirman, han dejado a familias en la calle. En los inmuebles viven, según los convocantes, familias trabajadoras, menores y personas mayores. También critican que las administraciones públicas no les hayan dado información ni respuestas suficientes.
Cintruénigo avanza, Fitero sigue en el aire
En Cintruénigo, la organización vecinal y el Sindicato de Vivienda de Haritu sostienen que han logrado paralizar los procedimientos de desahucio de las 47 viviendas y abrir una negociación para firmar nuevos contratos asequibles y de larga duración con la nueva propiedad.
En Fitero el panorama es muy distinto. Los vecinos explican que la gestión de las 19 viviendas la mantiene Solvia, empresa que vinculan al fondo de inversión Intrum, mientras que la propiedad correspondería al fondo Cerberus y a Banco Santander, a través de Global Pantelaria. Según su versión, estos titulares se niegan a renovar los contratos de alquiler y han iniciado varios procedimientos de desahucio, con la intención, afirman, de vender después las viviendas.
«Un modelo de vivienda que prioriza la rentabilidad»
Los vecinos y el sindicato quieren que su caso se entienda como algo más que un conflicto local. Aseguran que lo que sucede en ambos municipios no es un problema aislado, sino la consecuencia de «un modelo de vivienda que prioriza la rentabilidad económica por encima de las personas y su derecho a una vida digna».
A las administraciones públicas les reclaman medidas urgentes para frenar la especulación inmobiliaria, garantizar alquileres asequibles y de larga duración y paralizar todos los procedimientos de desahucio. Piden también recuperar las viviendas que han perdido la calificación de protección oficial e incorporarlas al parque público para que cumplan su función social de forma permanente. En su opinión, el avance logrado en Cintruénigo demuestra que la movilización da resultados, pero insisten en que hace falta una actuación inmediata de los poderes públicos para evitar que más inquilinos sean expulsados de sus hogares.
Asamblea este sábado en Fitero
Para dar a conocer la situación y compartir la lucha de ambos municipios, los vecinos de Fitero y Cintruénigo y el Sindicato de Vivienda de Haritu han convocado una asamblea informativa para este sábado, 17 de octubre, a las 12:00 horas en el Teatro Calatrava de Fitero. La cita está abierta a todas las personas que quieran conocer la situación y apoyar la defensa del derecho a una vivienda digna.