Cuando coge el teléfono a Pamplona Actual, Daniel Diges acaba de terminar un entrenamiento, una rutina casi de 'monje de clausura' que forma parte de la exigencia de interpretar a Erik, el mítico Fantasma de la Ópera. El cantante y actor aterrizará la próxima semana en Pamplona, del 19 al 22 de marzo, para presentar en Baluarte una de las superproducciones musicales más impactantes de la cartelera.
No es un desconocido para el público navarro. “He estado con High School Musical, con Billy Elliot, con La Bella y la Bestia, con Mamma Mia!… y creo que fuimos también al Baluarte, que es increíble el teatro”, recuerda. De Pamplona se lleva siempre el mismo sabor de boca: “Siempre que voy, la gente es muy cariñosa. Llevo muchos años yendo”.
“El fantasma trabaja la luz y la oscuridad”
Preguntado por qué le ha supuesto enfrentarse a un personaje tan icónico como Erik, Diges responde desde un lugar muy íntimo. “El fantasma trabaja la luz y la oscuridad. Yo me lo he llevado a una cosa bastante psicológica, un personaje muy buscado desde la psicología de cómo se siente, de cómo piensa, incluso qué tipo de patologías tiene”, explica.
Ese enfoque, reconoce, está siendo parte del éxito de su creación: “Incluso la gente de Londres ha venido a verme y me han felicitado. Creo que es porque le estoy dando una verdad al personaje y he estado buscando mucho en eso, en cómo realmente se siente”. Lejos de quedarse solo en el reto vocal, Diges ha optado por profundizar en el alma de Erik: “Me parecía muy interesante llevarlo a una cosa más actoral”.
No en vano, él mismo se define antes como intérprete que como cantante: “Yo siempre digo que soy un actor que ha aprendido a cantar, un actor que canta. Me he curtido desde los 15 años en la actuación”. Por eso le molesta cierta mirada superficial hacia el género: “En el musical también se actúa. Se actúa mucho y tienes que estar ahí tres horas, o dos horas y media, a tope, no solo cantando”.
Una 'catarsis' en cada función
En ese viaje a las sombras de Erik, Diges ha terminado por encontrarse a sí mismo. “Todos buscamos dentro de nosotros las emociones y en todos los personajes siempre hay algo tuyo. La cosa es saber verlo y expresarlo”, reflexiona. Para trabajarlo, ha rescatado ejercicios con su maestro Fernando Piernas, como el del “yo positivo y el yo negativo”: hacer de algo muy pequeño, un problema enorme.
“Con Fantasma me pasa un poquito eso: por muy poquito que encuentres en el personaje que tengas tuyo, eso lo tienes como que multiplicar, triplicar y hacerlo muy grande”, apunta. Esa amplificación emocional le ha llevado a un lugar inesperado: “Para mí está siendo sobre todo la parte final… hay un momento en el que Fantasma se rompe. Estoy haciendo una catarsis con este personaje porque lloro y lloro a gusto”.
Diges aprovecha esa grieta emocional también en su propia vida: “Si, por ejemplo, tengo un problema, pues mi madre está malita ahora, se lo dedico a mi madre o se lo dedico al momento en el que estoy viviendo”. Y añade, casi como una confesión: “Está siendo tanta catarsis que cuando llego a casa me apetece estar feliz. No me apetece llorar, no me apetece estar triste. Para eso ya lo hago en el escenario”.
Lo resume con una imagen muy poderosa: “Es como poder llorar con ganas, sin miedo a que nadie te juzgue, poder vivir esas emociones”.
Un rol exigente que pide “monjes de clausura”
Más allá de ese trabajo interior, El fantasma de la ópera también impone su ley en lo vocal. Sin embargo, Diges sorprende con su respuesta: “No me ha parecido nada complicado. Yo creo que he llegado a un punto que a nivel vocal no me parecen las cosas complicadas. Me parecen gustosas, trabajosas, pero no complicadas”.
Lo que sí exige el personaje, insiste, es una enorme disciplina: “Con Fantasma lo que se necesita es mucha técnica vocal. Tienes que estar muy descansado, con la voz muy clara. Yo siempre digo que el cantante de musicales, el actor de musicales, somos un poco monjes de clausura a veces cuando haces este tipo de personaje”.
No se trata solo de afinar: “Hay algún grito que otro, entonces tienes que tener una colocación muy precisa y muy buena para no quedarte afónico y poder aguantar todas las funciones, los dobletes”. A esa presión se suma el escrutinio constante de los responsables internacionales del título: “Vienen los de Londres, vienen los americanos y está todo muy medido, tiene que ser como ellos te dicen”.
Química a tres bandas en escena
En el escenario, la sombra del fantasma se proyecta sobre un triángulo que funciona como un solo corazón. Diges lo tiene claro cuando habla de sus compañeros: “Tenemos una química de trío maravillosa”. Sobre su compañero masculino, apunta: “Rubén López es un tío joven con un talento ya espectacular, además estamos en el mismo camerino, donde hablamos mucho. Tenemos una conexión muy fuerte y en el escenario se nota”.
De su partenaire femenina solo tiene elogios: “Ana San Martín es una 'pedazo' de actriz, una pedazo de cantante, es maravillosa. En el escenario es increíble la energía que hay, hay mucha verdad”. Diges se detiene especialmente en el clímax: “Esa escena final es para verla. Hay mucha, mucha verdad”.
Pero no todo es talento; también hay algo humano que para él es irrenunciable: “Yo siempre digo que el día que tenga que elegir mi propia compañía… siempre intento coger gente muy talentosa, pero sobre todo que sea muy buena gente”. Y en esta producción, asegura, se cumple: “Entre los tres tenemos una química maravillosa”.
Veinte años de musicales y personajes “con cruz”
Diges celebra estos días dos décadas sobre los escenarios: “Este año hice 20 años en musicales”. La vida, dice, le ha ido colocando siempre en territorios complejos: “No es el típico galán. Siempre me han dado personajes con personalidades cruzadas, más llamativas. Siempre me dan este tipo de personajes”.
Seis años en Los miserables dejaron una huella que ahora reconoce en Erik: “El personaje de Valjean… he encontrado en este personaje muchas cosas parecidas a lo que trabajé”. Lo que tienen en común, señala, es esa capacidad de obligarle a mirar hacia dentro: “Son personajes que te hacen conocerte interiormente y conocer tus sentimientos de una manera más profunda”.
Si eso le ha hecho mejor persona, lo deja en el aire, pero sí tiene claro algo: “Te hacen por lo menos ahondar en tus sentimientos de una manera muy profunda, y eso es maravilloso”. En el caso del fantasma, añade, le ha permitido “entender perfectamente lo que puede pasar a una persona así, con ese tipo de trastorno”.
Una superproducción que llega a Baluarte
Diges no escatima adjetivos para describir lo que el público de Pamplona se va a encontrar. “Es una superproducción increíble y estamos muy contentos donde vamos”, resume. Y no lo dice solo él. “Venimos ahora de Mallorca, me venían la dueña del teatro y su hijo y me decían que en no sé cuantísimos años que lleva de dueña era de las cosas más bonitas e impresionantes que habían visto”.
Lo mismo, cuenta, les sucedió en Barcelona: “Nos vino la dueña del teatro a darnos la enhorabuena y a decir que era de las cosas más bonitas que habían ido al teatro”. Para Diges, no es casualidad: “La función está espectacular y está gustando mucho. El éxito no viene solo, el éxito no es casualidad”.
Detrás hay un enorme engranaje artístico y técnico: “El éxito viene de una pedazo de versión que ha hecho Federico Bellone, con unas canciones, trucos, magia, sustos… es muy espectacular”. Y también una logística apabullante: “De hecho se tarda algo más de una semana entera, una semana y media, para montar el escenario. Vamos a una ciudad y estamos una semana y media sin trabajar, y luego vamos al teatro”. El dato final habla por sí solo: “No sé cuántos tráilers llevamos, creo que como 11, más de 100 personas entre técnicos, músicos, actores… es una producción bastante grande”.
“En Pamplona van a reír, a llorar y a levantarse al final”
Sobre el público pamplonés, Diges tiene un presentimiento claro: “La gente de Pamplona es muy cariñosa y creo que le va a gustar mucho esta función. Van a disfrutar, van a reír, van a llorar, se lo van a pasar muy bien”. Y recuerda la estampa que se repite función tras función: “Ahora venimos de Mallorca, todo el mundo se puso de pie después de hacer función”.
Por eso lanza una invitación directa a Pamplona, su comarca y toda Navarra para las funciones del 19 al 22 de marzo en Baluarte: “De verdad, que vengan. Está muy bien hecha, es muy espectacular y está gustando mucho”. Él promete poner toda su verdad sobre el escenario.
Y quizá, como tantas noches, volver a casa con la sensación de haber vaciado al fantasma… para poder ser, simplemente, Daniel.







