La Caja Rural de Navarra cerró el ejercicio 2025 con un beneficio neto de 249 millones de euros, un 5,48% más que el año anterior, en un contexto marcado por la evolución de los tipos de interés y por la política monetaria impulsada desde 2024 por el Banco Central Europeo para contener la inflación.
La entidad financiera mantiene su histórico criterio de prudencia y destinará prácticamente la totalidad del resultado —244 millones de euros— a reservas no distribuibles, reforzando así su estructura de capital. Con esta decisión, el patrimonio neto se eleva hasta los 2.343 millones de euros, lo que supone un incremento del 13,11% respecto al ejercicio anterior.
Margen financiero y resultados
En un entorno de mercado condicionado por los tipos de interés y por una gestión activa del riesgo, Caja Rural de Navarra alcanzó un margen de intereses de 300 millones de euros. El margen bruto se situó en 427,4 millones de euros, un 1,86% menos que en 2024, mientras que el beneficio final creció hasta los 249 millones.
Desde la entidad subrayan que la combinación de disciplina en la concesión de crédito y control de la morosidad ha permitido mejorar la eficacia y la eficiencia operativa, consolidando un modelo de crecimiento sostenido.
Solvencia entre las más altas del sector
Uno de los principales indicadores del ejercicio vuelve a ser la fortaleza de su solvencia. La ratio de Capital Ordinario de Nivel 1 (CET1), que mide los recursos propios de máxima calidad, alcanzó el 30,21%, 308 puntos básicos más que el año anterior. Este nivel sitúa a Caja Rural de Navarra, un año más, entre las entidades más solventes del sistema financiero español.
El fortalecimiento del patrimonio permite a la cooperativa generar capacidad para afrontar futuras inversiones y sostener el crecimiento del negocio en un escenario de mayor competencia y previsibles tipos bajos.
Rating y reconocimiento internacional
La entidad mantiene calificaciones crediticias entre las más altas del sector cooperativo español. A diciembre de 2025, cuenta con una nota BBB+ con perspectiva estable por parte de Fitch Ratings y una calificación A3 otorgada por Moody's, lo que refuerza su posición ante inversores y mercados mayoristas.
Crecimiento del negocio: depósitos y crédito
En cuanto a la evolución comercial, los depósitos de clientes del sector privado alcanzaron los 13.562 millones de euros, un 5,55% más que en 2024, reflejo de un crecimiento que la entidad califica de equilibrado y sostenido.
La inversión crediticia también avanzó. El crédito total en vigor concedido a clientes ascendió a 9.795 millones de euros al cierre del ejercicio, un 4,35% más que el año anterior. La entidad mantiene el foco tanto en particulares como en empresas, especialmente pymes, dentro de su modelo de banca de proximidad.
Morosidad por debajo de la media
La tasa de morosidad se situó en el 2,09%, prácticamente estable respecto al ejercicio anterior y claramente inferior a la media nacional, que se encuentra en el 2,69% del crédito concedido según los últimos datos disponibles. Este diferencial confirma la política de prudencia en la concesión de financiación y el seguimiento activo del riesgo crediticio.
Red de oficinas y empleo: apuesta por la cercanía
En un contexto de reducción generalizada de oficinas en el sector financiero español, Caja Rural de Navarra continúa ampliando su red física. Actualmente cuenta con 254 oficinas, de las cuales 138 están ubicadas en Navarra. En 2025 abrió una nueva sucursal en el barrio del Soto de Lezkairu, en Pamplona.
La plantilla alcanza las 1.101 personas, 48 más que el año anterior, lo que contrasta con la tendencia de ajuste de empleo registrada en el sector. Además, la entidad prevé la apertura de tres nuevas oficinas en 2026, reforzando su modelo de banca local y regional, basado en la atención personalizada y el asesoramiento directo.
Este despliegue territorial se complementa con un impulso decidido a la digitalización, con el objetivo de cohesionar la atención presencial y los canales digitales.
Acción Social: “Hacer aquí. Crecer aquí”
La dimensión cooperativa de la entidad se proyecta a través de su Acción Social, articulada bajo el lema “Hacer aquí. Crecer aquí”. Aprobada por la Asamblea General, se estructura en ocho líneas estratégicas que abarcan ámbitos como deporte, cultura, educación, salud, investigación, medioambiente, obra asistencial, desarrollo profesional, emprendimiento, formación y promoción cooperativa.







