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Una mujer detenida en Azpeitia por robar joyas a ancianos en domicilios y residencias de mayores de Gipuzkoa

La cuidadora arrestada por la Ertzaintza aprovechaba su trabajo con personas mayores para sustraer piezas que vendía su familia.

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La protección de los colectivos vulnerables vuelve a situarse en el centro de las actuaciones policiales en el País Vasco. Agentes de investigación de la Ertzain-etxea de Urola-Kosta detuvieron este jueves en la localidad de Azpeitia a una mujer de 48 años como presunta autora de un delito de hurto agravado con abuso de confianza, receptación y blanqueo de capitales. La operación policial se activó a finales del año pasado a raíz de la interposición de varias denuncias ciudadanas que alertaban sobre la desaparición sistemática de objetos de valor en diferentes entornos asistenciales.

Las indagaciones rigurosas de la Ertzaintza determinaron que la sospechosa aprovechaba su actividad profesional como cuidadora de personas de avanzada edad para cometer los robos. La mujer desempeñaba sus labores asistenciales tanto en domicilios particulares como en diversas residencias de mayores de Gipuzkoa. Valiéndose de la estrecha relación diaria y de la vulnerabilidad de las víctimas, sustrajo una gran cantidad de joyas y relojes, la mayoría de oro, durante los últimos meses.

Mercado de compraventa de oro y la desarticulación de un grupo criminal familiar

El entramado delictivo contaba con una estructura definida para dar salida al material robado en el circuito comercial legal. Según los datos policiales, la detenida entregaba los lotes de piezas de oro a su pareja y a su hijo, de 61 y 26 años respectivamente. Ambos varones se encargaban de acudir de forma física a diferentes establecimientos de compraventa de oro y joyas de la zona para materializar la tasación y el cobro. Los investigadores calculan que mediante este método de transacciones continuadas obtuvieron un beneficio económico ilícito que supera los once mil euros.


El operativo culminó con la colaboración de los perros adiestrados y los guías de la Unidad Canina, quienes participaron en la entrada y registro del domicilio donde residían los implicados. Durante la inspección de la vivienda se incautaron numerosas joyas ocultas y diversa documentación incriminatoria que vincula de forma directa al clan con los robos investigados. Mientras la cuidadora permanece arrestada a la espera de ser puesta a disposición judicial, la Ertzaintza ha abierto diligencias en calidad de investigados a los otros dos hombres por su presunta implicación en los delitos cometidos en el seno de este grupo criminal.

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