UPN ha urgido al Gobierno de Chivite a replantear su política de prevención de incendios para extremar las precauciones y reforzar la vigilancia en el monte ante la llegada de agosto. La formación foralista aboga por impulsar tareas de prevención activa mediante el desbroce, clareo y apertura de cortafuegos frente a la estrategia reactiva orientada a la extinción. Según ha explicado la formación, apagar un incendio resulta diez veces más caro que mantener limpia la masa forestal, por lo que una mayor inversión evita pérdidas agrícolas, impacto ambiental y amenazas a las poblaciones rurales.
Asimismo, la formación ha subrayado que análisis independientes de verificación presupuestaria como los de la plataforma Verificat sitúan a la Comunidad Foral a la cola de las comunidades autónomas en gasto preventivo destinado por hectárea forestal, una situación que consideran inaceptable dada la riqueza ambiental de la región.
Balance de superficie calcinada en 2026 y peticiones al Ejecutivo foral
El partido ha señalado que el balance del año 2026 demuestra la gravedad del riesgo. Según las estimaciones del sistema europeo de seguimiento Copernicus EFFIS, la superficie afectada o recorrida por focos y quemas en la Comunidad Foral supera las 2.700 hectáreas en 2026. A estos datos se añaden intervenciones de bomberos y guarderío forestal en enclaves como Esteribar, Iza, Imárcoain o conatos en las comarcas de Sangüesa, Tafalla y áreas colindantes con las Cinco Villas.
Desde UPN recuerdan que tras el verano de 2022, en el que se quemaron más de 15.000 hectáreas en la Zona Media y la Ribera, el Ejecutivo continúa con una gestión basada en la improvisación. Por ello, exigen la creación de una partida presupuestaria específica y finalista para prevención forestal, un plan de financiación plurianual para que las entidades locales ejecuten los Planes Especiales de Actuación Municipal ante Incendios Forestales (PAMIF) y el respaldo a la ganadería extensiva para favorecer el pastoreo tradicional en la limpieza del sotobosque.








