Un director de servicio cesado, tres jefaturas removidas en pocos meses y un correo electrónico que ha terminado sobre la mesa del Parlamento. Esa ha sido la fotografía de la comisión de Desarrollo Rural y Medio Ambiente de este martes, donde la directora general de Medio Ambiente, Ana Bretaña, ha comparecido a petición de UPN para explicar la cascada de cambios en el Servicio de Economía Circular e Innovación.
Bretaña ha situado el origen del problema al comienzo de la legislatura, cuando se encontró con un único servicio, el de Economía Circular y Cambio Climático, que consideró "excesivamente grande" para atender materias tan distintas como los residuos o el cambio climático. De ahí surgió la decisión de desdoblarlo en dos: Economía Circular e Innovación, por un lado, y la Oficina de Cambio Climático, por otro. La directora ha insistido en que los movimientos afectan a 4 de las 51 jefaturas que organizan una dirección general que, sumando la empresa pública adscrita, suma 420 personas.
Según su relato, la evaluación de 2024 y 2025 detectó incumplimientos vinculados sobre todo al Fondo de Residuos y a los fondos europeos MRR, además de problemas de coordinación. Eso llevó al cese del director del servicio, que no había llegado a los dos años en el cargo, centrado en la sección de residuos. Tras su salida se nombró en octubre de 2025 a un nuevo director, con perfil más orientado a la gestión, que en los meses siguientes propuso el cese de los jefes de sección de residuos y de inspección, mientras un tercer técnico solicitaba la salida de forma voluntaria. La directora ha negado que se haya apartado a nadie de su especialidad: a uno de los cesados, ha explicado, se le ofreció una jefatura vacante que rechazó por querer volver a su plaza base.
El correo que UPN pone sobre la mesa
El portavoz de UPN, Miguel Bujanda, no se ha conformado con esa explicación. Ha recordado que los ceses coinciden en el tiempo con expedientes sensibles, las plantas de biometanización de Sesma, Arróniz y Tudela y el caso de la lombricultura de Valtierra, y ha exhibido un correo de diciembre de 2025 enviado por la propia Bretaña al nuevo director en el que se habla de la solicitud de ayuda de esta empresa de Valtierra al Fondo de Residuos con la expresión "mírala con cariño" y se plantea si procede sancionar a la empresa. Para UPN, ese documento demuestra que detrás de la reorganización hay decisiones "más políticas que técnicas", y ha reclamado los datos de inspecciones ambientales realizadas desde abril.
"No me tiembla el pulso ni para sancionar ni para cesar"
Bretaña ha rechazado cualquier vínculo entre los ceses y esos expedientes. Ha defendido que la autorización de la planta de Sesma estaba redactada y validada por los técnicos antes de que se planteara la moratoria, y que en Arróniz el error detectado fue corregido por el propio personal técnico. Sobre la emprfesa de Valtierra (donde falleció un trabajador en accidente laboral recientemente) ha insistido en que existe un seguimiento estrecho desde septiembre de 2024 y que la empresa afronta ya un expediente sancionador unificado, subrayando que es la primera vez desde 1998 que solicita ayuda pública para mejorar su producto. Como balance de la reestructuración, ha citado convocatorias del Fondo de Residuos por 17 millones de euros pendientes de publicar y nuevos fondos MRR en camino.
Respaldos con matices en el resto de grupos
PSN ha respetado la decisión del departamento, aunque ha mostrado inquietud por el origen de las filtraciones a la prensa. EH Bildu ha reconocido no tener pruebas de la vinculación que sugiere UPN, pero ha aprovechado para reclamar la moratoria integral de la biometanización que pedía junto a Geroa Bai y Contigo-Zurekin, ausente del decreto finalmente aprobado.
Estos dos últimos grupos han cerrado filas con el departamento, calificando de "ciencia ficción" cualquier relación entre los ceses y los expedientes ambientales.
El PPN, por su parte, ha preguntado por el coste de la inestabilidad generada y por si los cambios han afectado a la imparcialidad de los funcionarios, sin cuestionar la potestad de la dirección general para organizar su equipo.






