El teclado de un piano descartado por un escenógrafo se convierte mañana martes, a las 19.00 horas, en el eje de una instalación de arte contemporáneo que culmina meses de creación colectiva. El Atrio de CIVICAN acogerá la presentación pública de 'Piano ma non piano', un proyecto interdisciplinar de la productora navarra 601 en el que han participado 88 personas.
La propuesta nació cuando el escenógrafo Tomás Muñoz regaló a la artista Alicia Otaegui un teclado en desuso. Las 88 teclas fueron desmontadas y repartidas entre otros tantos participantes que actuaron como custodios temporales del instrumento. Meses después, las teclas regresaron en una acción colectiva coreografiada por Laida Aldaz: mediante pintura y performance, las blancas se convirtieron en negras y las negras en blancas. El goteo de las pinturas generó además un 'Pintograma', una abstracción colectiva del teclado que forma parte de la instalación final junto a una leyenda con los nombres de todos los participantes.
La exhibición incluirá la interpretación en directo de la pieza musical compuesta por Yolanda Campos, creadora que trabaja dentro de la corriente espectralista. La obra, de carácter microtonal, tomó como base las ocho primeras teclas que regresaron al proyecto durante la convocatoria colectiva. "El sonido parece haber abandonado su marco físico, desplazándose hacia un lugar incierto", describe la propia compositora. La velada se completará con la proyección de un adelanto del documental sobre el proceso, dirigido por Rosa García Loire.
La exhibición es de acceso libre en el Atrio de CIVICAN, en la avenida Pío XII, 2 bis de Pamplona.






