La noche del 18 de octubre de 2024, agentes de la Policía Foral montaban un control de seguridad ciudadana en la calle Mayor de Tafalla. Al requerir a un hombre que se identificara, este les confesó espontáneamente que llevaba droga encima. Portaba 303 gramos de anfetamina con una riqueza del 34,6%. Ese episodio le ha costado cuatro años de prisión, una condena que el Tribunal Superior de Justicia de Navarra acaba de ratificar al desestimar el recurso presentado por su defensa.
La Sala de lo Civil y Penal del TSJN confirma así la sentencia dictada en febrero por la Sección Primera de la Audiencia Provincial, que halló al acusado culpable de un delito contra la salud pública por tráfico de sustancias que causan grave daño a la salud. La resolución aprecia además la concurrencia de dos circunstancias modificativas de signo contrario: la agravante de reincidencia —ya había sido condenado por la Sección Segunda de la Audiencia el 30 de junio de 2022 por un delito similar— y la atenuante de drogadicción.
Por qué no se rebajó la pena al mínimo
La defensa recurrió argumentando, entre otras cuestiones, que la pena debería haberse situado en el umbral más bajo de la horquilla legal. El TSJN no lo ve así. La Sala avala que los hechos probados revisten "la suficiente gravedad" para descartar esa opción y considera "proporcionada" la fijación en la mitad inferior del marco penológico, que es donde se sitúan los cuatro años impuestos.
La sentencia recoge que el condenado es drogodependiente de larga evolución —anfetamina, cocaína y marihuana— y padece un trastorno mixto ansioso-depresivo. Esa dependencia, reconoce el tribunal, le provocó en el momento de los hechos una merma de sus capacidades volitivas, aunque no de carácter profundo, lo que justifica la atenuante pero no una reducción mayor de la condena.
La resolución puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo.



