Ochocientos estudiantes —uno por cada preso fugado hace 88 años— recorren este mes el GR-225, la ruta de montaña que reconstruye el camino que siguieron los reclusos del Fuerte de San Cristóbal en su huida del 22 de mayo de 1938. Es la octava edición de la marcha 'Las botellas de la Libertad', con la que el programa educativo 'Escuelas con Memoria' del Instituto Navarro de la Memoria cierra el curso escolar.
La gran demanda de participación ha obligado este año a distribuir la marcha en cuatro días a lo largo de dos semanas consecutivas. La semana pasada arrancaron Lizarra Ikastola y el IES Mendillorri. Este lunes ha sido el turno de Amazabal BHI de Leitza, Larraintzar DBHI, Eunate BHI y las Jesuitinas de Pamplona. El próximo jueves 14 de mayo completarán la ruta Eunate BHI, Iturrama BHI y la Paz de Ziganda Ikastola de Villava. A la jornada de hoy ha asistido la vicepresidenta y consejera de Memoria y Convivencia, Ana Ollo.
Las botellas, las fotografías y las cartas de los presos
Al inicio de cada etapa, el alumnado recoge las llamadas 'Botellas de la Libertad', símbolo central de la marcha, que contienen fotografías de los presos y cartas manuscritas por ellos durante su estancia en el penal. A lo largo del recorrido, el investigador Fermín Ezkieta explica los detalles de la fuga en los propios escenarios donde se produjeron detenciones y asesinatos.
La etapa de hoy ha concluido en Olave, uno de los primeros lugares exhumados en Navarra dentro de las políticas públicas de Memoria del Gobierno foral. En 2016 fueron recuperados allí los restos de 16 presos fugados, ejecutados sin juicio al día siguiente de ser capturados. Solo dos han podido ser identificados hasta la fecha: Francisco Lecea, de Mendavia, y Máximo Sainz, de Desojo. En ese lugar se ha celebrado, como cada año, un acto de homenaje con actuaciones preparadas por los centros educativos.
El jueves, la etapa final hasta Urepel
El próximo jueves, el alumnado partirá de Sorogain para cubrir el último tramo del GR-225 hasta Urepel, en la Baja Navarra, acompañado por niños y niñas de la escuela elemental de esa localidad. Allí llegó Jovino Fernández, uno de los tres fugados que logró completar con éxito la huida. La marcha concluirá ante la escultura en su memoria, donde el alumnado hará entrega de las botellas a Xole Aire, alcaldesa de Urepel, en un acto compartido con los escolares del pueblo.
La vicepresidenta Ollo ha subrayado durante la jornada que la memoria histórica "no es hablar solo de pasado, sino, sobre todo, de futuro", y ha apelado a los estudiantes como "garantía de una sociedad justa y democrática" frente a la desinformación y la banalización de los horrores del pasado.




