Svetlana Aleksiévich: «Las personas siempre necesitan el arte, no pueden ser sólo una herramienta o un arma»

PAMPLONA, 16 (EUROPA PRESS)

La escritora y periodista bielorrusa y Premio Nobel de Literatura del año 2015, Svetlana Aleksiévich, ha afirmado que «la persona siempre necesita el arte, no puede ser sólo una herramienta o un arma» y ha puesto en valor el papel del arte para destacar la «fuerza» de las personas que están sufriendo la guerra en Ucrania.

Svetlana Aleksiévich (Ucrania, 1948), autora de ‘La guerra no tiene rostro de mujer’ (1985), sobre la Segunda Guerra Mundial; ‘Los ataúdes de zinc’ (1989), sobre la guerra de Afganistán; ‘El hechizo de la muerte’ (1993), sobre los suicidios que se produjeron tras la caída de la URSS; y ‘Voces de Chernóbil’ (1997), participará este domingo, en el marco de los Encuentros de Pamplona 72-22, en un diálogo son J. A. González Sainz, sobre ‘La memoria de las tragedias y el rostro del futuro’. Una conversación en la que quiere hablar sobre «la literatura en las personas en la vida real».

En una rueda de prensa celebrada en el Auditorio Baluarte de Pamplona, la autora ha afirmado que «la memoria es el método de llegar al arte». En este sentido, ha opinado que «está sacando el arte, la literatura, desde dentro de las personas».

Ha recordado que en su juventud, tras la II Guerra Mundial, vivía en una aldea habitada sólo por mujeres que, cuando volvían a sus casas «muy cansadas» tras trabajar todo el día, se sentaban en un banco «donde hablaban sobre la guerra». Relatos que eran «muchísimo más interesante que todos los libros» que «eran estatales». Relatos, ha resaltado, que «hablaban de personas», como la última noche con un marido que no regresó, y no del conflicto. «Se quedó en mi memoria un relato donde la muerte y el amor están junto», ha explicado.

«Sus relatos eran mucho más fuertes y de verdad daban miedo, no los textos de guerra» y reflejaban el paso de la vida civil a la vida en guerra, ha subrayado la escritora, que ha destacado que «durante toda mi vida estas voces me han perseguido, han seguido conmigo». Esta experiencia fue el germen de un nuevo género, la «novela de voces», que nació con la idea de «contar la vida de estas personas, la vida del socialismo a través de las personas pequeñas; no héroes, simplemente personas», dando como resultado unos relatos «muy profundos».

Igualmente, ha recordado una historia, recogida en su libro sobre Chernobyl, de una mujer cuyo marido era uno de los bomberos que trabajó en la extinción del fuego tras la catástrofe, recibió una dosis de radiación letal y le dieron «dos semanas de vida. Fue evacuado al hospital de Moscú donde «no le dejaban entrar a ver a su marido y le decían ‘olvídate que es una persona que querías alguna vez; es un objeto que debe ser desactivado, no se puede tocar, acariciar ni dar besos, no se puede sentar al lado'». Sin embargo, ha recordado, la mujer subía todas las noches por la escalera de incendios para estar a su lado «hasta el final».

«Se pueden comparar los textos que salían de esta personas con los de Dostoievski o Shakespeare», ha afirmado. «El arte está en cada cosa de la vida, en cada persona, sólo hay que verlo y luego hacerlo», ha manifestado.

«EL ARTE TIENE QUE ELEVAR LA VIDA COTIDIANA»

Svetlana Aleksiévich se ha mostrado en desacuerdo con la afirmación, también en el marco de los Encuentros de Pamplona 72-22, del cineasta ruso Victor Kossakovsky, que dijo que la cultura «había fracasado porque no había detenido la guerra». «Entiendo su desesperación, que le falten las palabras y le ahogue la realidad. Le entiendo perfectamente porque son los mismos sentimientos que tengo yo», ha admitido la autora, quien ha señalado que «el arte no puede en un segundo cambiar la vida de las personas pero si no hubiera arte las personas habrían sido más horrorosas».

«El arte tiene que elevar la vida cotidiana», ha afirmado. «Sería muy difícil para nosotros tener sólo los reportajes médicos o políticos», ha subrayado la periodista bielorrusa, que ha opinado que el cineasta ruso «también lo hace».

«La persona siempre necesita el arte, la persona no puede ser sólo una herramienta o un arma», ha continuado la escritora, que ha resaltado cómo, en el marco de la guerra de Ucrania, está pudiendo ver «cómo las personas crecen; crece su alma, su fuerza. Y eso puede hacer el arte». «Hay que hablar sobre el gran sufrimiento del pueblo ucraniano pero el arte hace mucho hablando sobre la fuerza de estas personas», ha remarcado.

En este sentido, ha relatado la historia de un niño que estuvo en un bajo escondido y que perdió a su madre. Cuando recibía ayuda humanitaria, el niño la llevaba a la tumba de su madre, en el patio de la casa. «Lo hacía durante meses y todo el rato, cuando llegaban hablaba con su madre», ha explicado. «Hablar sobre esta historia sólo puede el arte y hay que hacerlo», ha señalado Aleksiévich, que ha puesto en valor que estas historias ayudarían a los ucranianos que están luchando a «fortalecerles» porque «en algún lado, ellos también tienen a sus hijos».

Ha destacado la «desesperación en la vida de los ucranianos» que están en la guerra o que se refugian y «me dicen que no van a volver a escuchar a Chaikovski ni a leer obras literarias rusas». «Esta desesperación la tenemos que combatir entre todos nosotros», ha remarcado.

La escritora bielorrusa ha recordado que, después de la revolución de 2020, «tuve que dejar mi país porque me podían arrestar». «Echo muchísimo de menos mi casa y pienso mucho en cómo tenemos que luchar y vencer. Me digo a mi misma y a mis lectores que no hay que dejarse a la desesperación, cada una debe hacer su trabajo para que las personas, lo humano, venza», ha expresado.

AMENAZA NUCLEAR

Preguntado por la amenaza nuclear actual como consecuencia de la guerra en Ucrania, Svetlana Aleksiévich ha señalado los paralelismos entre la «inseguridad» por la situación en la central nuclear de Zaporiyia con los accidentes de Chernobyl y Fukushima.

Ha recordado la «sensación de tener miedo de tocar una flor o sentarte sobre la tierra» en los territorios despoblados de Chernoblyl porque «te puede matar». «Si la humanidad no encuentra las fuentes alternativas quizá toda la tierra se convierta en esta zona deshabitada», ha advertido.

«Pensamos mucho en la experiencia que nos dio la tragedia del Chernobyl», ha señalado la autora, que ha lamentado que «si vemos la guerra en Ucrania tenemos que reconocer que somos personas del pasado, no es el siglo XXI, hemos ido atrás», ha concluido.

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