Roncal y Baretous renuevan la paz del Tributo de las Tres Vacas

Chivite destaca «la importancia del respeto y la concordia en las relaciones de vecindad»

PAMPLONA, 13 (EUROPA PRESS)

Los valles fronterizos de Roncal y Baretous (Alto Bearn-Francia) han renovado este miércoles en el paraje de Ernaz, en Belagua, la paz del Tributo de las Tres Vacas, el tratado transfronterizo en vigor más antiguo de Europa.

El acuerdo, que data de 1375, puso fin a las disputas entre los valles de Roncal y Baretous por el disfrute de los pastos. El tributo, que tiene lugar todos los años el 13 de julio, es la aportación en especie -tres vacas- que los ganaderos del valle de Baretous deben pagar a sus vecinos fronterizos de Isaba, Garde, Urzainqui y Uztárroz, todos ellos en el valle de Roncal, por el derecho al disfrute de sus pastos.

Al acto ha asistido la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, que ha recordado que «en estos momentos en los que la guerra vuelve a amenazar a Europa», es necesario resaltar «la importancia del respeto y la concordia en las relaciones de vecindad». En ese sentido, «el Tributo de las Tres Vacas simboliza un acuerdo de paz, por lo que es fundamental reafirmarlo cada año», ha dicho la presidenta.

Las reses que se entregan tienen que ser «sine mácula» (sin manchas) y del mismo «astaje, pelaje y dentaje». Justo antes de la entrega de los animales, los alcaldes de los valles de Roncal y Baretous, ataviados con la indumentaria tradicional de la zona, renuevan el compromiso de paz que puso fin a las disputas.

Este queda sellado simbólicamente mediante la imposición de sus manos sobre la piedra de San Martín, que señala el mojón de la muga nº 262 entre España y Francia, y la expresión ‘pax avant’ (paz de ahora en adelante), que todos repiten al unísono en señal de concordia y colaboración.

Se desconoce el origen y la causa del pago. Durante siglos, se realizó de forma continuada hasta que, en el siglo XIV, dejó de llevarse a cabo, lo que provocó numerosos enfrentamientos. Fueron estas contingencias el germen de la sentencia arbitral que desde 1375 se ha celebrado sin interrupción.

El tratado está basado en la llamada sentencia arbitral de Ansó, después de que las partes buscaran en este municipio aragonés de los Pirineos -que entonces pertenecía a un reino diferente a los litigantes- a un mediador para dirimir sus asuntos.

El año 2011 el Gobierno de Navarra declaró el acto Bien de Interés Cultural Inmaterial y Fiesta de Interés Turístico de Navarra.

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