Cinfa ofrece diez consejos para eliminar piojos ante el regreso de la normalidad a las aulas

Seis de cada diez niños navarros tuvieron pediculosis antes de la pandemia

PAMPLONA, 5 (EUROPA PRESS)

Tras más de dos años de pandemia en los que la incidencia de la pediculosis se ha reducido considerablemente, es previsible que, con la supresión de las medidas de distanciamiento social y de los grupos burbuja en los centros escolares, se incrementen los casos de piojos. Según el IX Estudio CinfaSalud ‘Percepción y hábitos de los padres y madres españoles ante la pediculosis’, realizado en 2019 y avalado por la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria*(SEFAC), seis de cada diez niños y niñas navarros de entre 3 y 12 años (63,6%) tuvieron piojos alguna vez en los tres años anteriores a la pandemia de Covid-19.

Por ello, Cinfa ofrece un decálogo para padres y madres consejos para actuar frente a los piojos. «Ahora que las circunstancias sociales y sanitarias vuelven a ser las habituales de las de la época precovid, la pediculosis o infestación del cuero cabelludo y pelo por piojos va a volver a constituir un problema de salud de alta incidencia en las aulas y hogares españoles, ya que es de esperar que los niños y niñas tengan de nuevo un comportamiento de mayor contacto entre ellos. Y ese contacto directo cabeza con cabeza es la principal vía de contagio de los piojos. De hecho, se trata de una de las afecciones más contagiosas, junto al resfriado, por lo que es lógico pensar que su propagación aumentará este curso», señala Julio Maset, médico de Cinfa.

La investigación de Cinfa y SEFAC se basa en un cuestionario online realizado a una muestra representativa de 3.072 padres y madres españoles con hijos e hijas de 3 a 12 años escolarizados -4.204 niños y niñas-, residentes en todas las Comunidades Autónomas. El estudio confirma, además, que, en España, la pediculosis es más frecuente en las niñas, ya que seis de cada diez (55,8%) tuvieron piojos en los tres años previos a la pandemia, frente a la mitad de los niños (47,5%). «Este hecho se explica porque el cabello largo supone una mayor superficie de transmisión para los parásitos y porque, entre las niñas, son más habituales los juegos de cercanía y son más proclives a compartir artículos de pelo», afirma Julio Maset.

En Navarra, el 95,8% de familias cree que sus hijos o hijas se contagiaron de piojos en el colegio, aunque el 12,5% piensa que pudieron contraerlos en la piscina; el 8,3%, que pasó en actividades extraescolares y el 4,2%, que sucedió en campamentos. Además, el 2,8% cree que fue en otro lugar sin precisar y el 1,4%, que el contagio se produjo en el entorno familiar.

En su decálogo, Cinfa recomienda en primer lugar a los padres y madres «conocer bien al enemigo». «Para eliminar los piojos de una manera eficaz, es necesario, en primer lugar, desterrar los falsos mitos en torno a ellos. Sobre todo, es importante saber que estos parásitos no vuelan ni saltan, sino que se desplazan rápidamente de un pelo a otro, lo que explica su gran capacidad de contagio por contacto entre cabezas. También hay que recordar que su presencia no está relacionada con una higiene deficiente, sino que puede afectar a cualquier persona de cualquier estrato social o económico», explica.

En segundo lugar, Cinfa aconseja «precaución». «Si se notifican casos en vuestro entorno, tomad las medidas preventivas necesarias para mantener los piojos lejos de las cabezas de vuestros hijos: revisad su cabello con una lendrera regularmente, usad repelente y concienciadles de la necesidad de evitar el contacto de cabeza con cabeza y de intercambiar prendas u objetos personales que hayan podido estar en contacto con el pelo», añade.

Cinfa señala también la importancia de aprender a pasar la lendrera correctamente. «Se trata de una herramienta muy eficaz tanto para diagnosticar como para eliminar los parásitos, pero su uso requiere ser sistemático, ya que ha de pasarse mechón a mechón y de abajo arriba, haciendo especial hincapié en la nuca y detrás de las orejas, así como en la zona del cabello a tres o cuatro milímetros de la raíz. Antes de empezar, poneos cómodos, colocad un paño blanco sobre los hombros del niño y aseguraos de tener una buena iluminación», expone.

En caso de que se confirme que hay piojos, se aconseja avisar al colegio. «Una advertencia a tiempo puede evitar que otros niños se infesten y el ciclo vuelva a comenzar. Por este motivo, los padres y madres han de asumir sin dilación su responsabilidad de informar a los maestros, monitores u otros educadores de la presencia de piojos en su hogar, para que a su vez alerten al resto de alumnos», señala Cinfa.

En quinto lugar, se debe elegir el tratamiento adecuado en la farmacia. «Si no tenéis claro cuál es el más adecuado para vuestro hijo o hija, consultad al farmacéutico la mejor opción en su caso. También puede ser necesario pedir consejo al pediatra si sufre dolencias dermatológicas o asma (casos en los que debería evitarse el uso de espráis) o tiene menos de 2 años. Si la revisión con lendrera no ha confirmado la infestación, recurrid a un repelente, pero nunca a un pediculicida», explica Cinfa.

En ese sentido, y como sexta recomiendación, se aconseja no confiar en tratamientos caseros. «Por una parte, la eficacia pediculicida de sustancias como la mayonesa, el aceite de oliva, la mantequilla, o la vaselina es nula o no está demostrada. Por otra, otros remedios como el alcohol o el queroseno, además de irritar el cuero cabelludo, son tóxicos, inflamables y, por tanto, peligrosos. En el caso del vinagre, puede ayudar a despegar las liendres, pero por sí solo no es capaz de matar al piojo y, en concentraciones altas, también puede irritar el cuero cabelludo», afirma Cinfa.

A continuación, se recomienda seguir «al pie de la letra» las instrucciones del fabricante cuando se use el pediculicida. «Una vez aplicado sobre el cabello seco, pasad la lendrera para retirar los piojos muertos y las liendres y, después, lavad la cabeza con el champú habitual y aclarad. Recordad que solo se han de tratar con pediculicida los miembros de la familia que se encuentren infestados. Para el resto, está indicado el repelente», explica.

Como octavo apartado del decálogo, se recomienda no utilizar secadores y se aconseja, tras el aclarado, dejar que el pelo se seque al aire libre, nunca con secador, ya que el calor inactiva el efecto insecticida residual del producto y este pierde eficacia.

Otro de los consejos es extremar la higiene en casa. Cuando alguien en casa ha tenido piojos, los peines o cepillos deben ser lavados con pediculicidas o hervidos en agua. La ropa -incluida la de cama- y las toallas u otras prendas que haya usado la persona con piojos durante los dos días anteriores se han de lavar con agua caliente (60ºC) y/o secarse en la secadora a la máxima temperatura posible. Lo que no pueda limpiarse o lavarse adecuadamente, se debe guardar en una bolsa de plástico sellada durante al menos una semana. También ha de pasarse el aspirador por el suelo y los muebles, pero no es necesario fumigar el hogar o usar aerosoles con insecticidas.

Finalmente, Cinfa recomienda no bajar la guardia en los días posteriores. Durante las dos semanas siguientes al tratamiento pediculicida, se debe volver a revisar con la lendrera la cabeza del hijo o hija a días alternos o, incluso, diariamente. Si a los siete días se siguen detectando piojos o liendres, será necesario reaplicar el pediculicida. Posteriormente, es recomendable realizar exámenes visuales cada dos o tres semanas, hasta asegurarse de que todos los piojos y liendres han muerto. También será necesario repetir las medidas preventivas como revisar la cabeza de toda la familia.

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