Aparece una necrópolis medieval en las obras del centro Torre Monreal de Tudela

No está previsto que la intervención arqueológica de urgencia retrase los trabajos de ampliación que está llevando a cabo el Departamento de Educación

Tudela, 4 de marzo de 2019

Nueve tumbas peculiares con restos humanos. Ese ha sido el hallazgo realizado durante el transcurso de los trabajos de remodelación interior parcial y ampliación del centro CPEE Torre Monreal de Tudela. El Servicio de Infraestructuras Educativas, que se está encargando del desarrollo de la obra, ha informado del hallazgo al Servicio de Patrimonio Histórico de la Dirección General de Cultura.

Fue durante el transcurso habitual de excavación para las obras cuando, al realizar el corte en el terreno, quedaron al descubierto varios depósitos en hoyo. Tras la excavación arqueológica de urgencia, el equipo técnico concluyó que los restos eran de origen humano y que se encontraban depositados en inhumaciones de carácter sepulcral. En total se han excavado nueve tumbas en diferente estado de conservación, de las que una se conserva prácticamente completa.

Desde la primera evaluación, el equipo determinó la necesidad de realizar una intervención arqueológica de urgencia que permitiese conocer y exhumar los restos, sin interferir en el proceso de construcción. Según el Departamento de Educación, “tras la rápida intervención arqueológica, la aparición de este yacimiento no ha afectado al ritmo previsto de los trabajos, y, por tanto, las obras que se están llevando a cabo, con un presupuesto de 750.200 euros, deberían estar finalizadas en septiembre de 2019”.

Tipología de tumbas inédita

Esta tipología tan peculiar de tumba es la primera vez que se documenta en Navarra formando parte de una necrópolis. Sin embargo, la disposición y orientación de las personas inhumadas encaja con los rituales funerarios de las comunidades islámicas, semejantes a otros casos conocidos en el territorio peninsular. Como conclusión preliminar, es probable que se trate de una necrópolis de la población musulmana que habitó la morería de Tudela entre el siglo XII y el XVI.

En concreto, estas estructuras funerarias se encuentran excavadas en el sustrato geológico (gravas), a una profundidad de metro y medio, y se hallan colmatadas con el mismo relleno que se extrajo al abrirlas.

La mayoría de las tumbas presentan un escalonamiento en su costado occidental y una cubeta en su costado oriental. Es esta cubeta lateral precisamente la que aloja el cuerpo. Todos los restos inhumados delatan una posición del cadáver decúbito lateral derecho, con los pies hacia el noreste y la cabeza en dirección suroeste, con el rostro vuelto al sureste. Así pues, el cuerpo del difunto queda depositado en el costado oriental del fondo de la tumba, encajado en la cavidad que hace la función de cámara funeraria.

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